NEURONUTRICIÓN: ALIMENTACIÓN PARA EL CEREBRO

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Existen diversos factores que afectan el neurodesarrollo desde antes de nacer. Estos pueden ser biológicos y ambientales, como la información genética, la nutrición pre y postnatal, y la estimulación. El periodo crítico para que se lleve a cabo un crecimiento y desarrollo adecuado es durante los primeros cinco años de vida.

Los estudios científicos han comprobado que la nutrición deficiente y la estimulación inadecuada o negativa durante esta etapa, traen consecuencias a corto y largo plazo como: retrasos en el desarrollo psicomotor, cognitivo y emocional, alteraciones en el sistema inmunológico, así como en el crecimiento físico. Por lo tanto la nutrición y estimulación adecuada son factores indispensables para el desarrollo en la infancia.

¿Cuáles son los nutrientes necesarios para un neurodesarrollo adecuado (neuronutrientes)?

Los nutrientes más importantes para el crecimiento y desarrollo del sistema nervioso durante los primeros cinco años son: las proteínas, hierro, zinc, selenio, yodo, ácido fólico, vitamina A, colina y los ácidos grasos de cadena larga, como el ácido docosahexaenoico (DHA, por sus siglas en inglés) y ácido araquidónico (ARA, por sus siglas en inglés) o también llamados omega 3 y omega 6.

El sistema nervioso y el cerebro del ser humano están compuestos en un 50 a 60% aproximadamente por grasas o lípidos, los cuales forman parte de las membranas de las células nerviosas y de la mielina, la capa que cubre las neuronas. Algunas grasas son producidas por nuestro organismo, pero existen otras que no las podemos sintetizar y que debemos consumirlas en las dieta, como los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, por eso se les ha llamado ácidos grasos esenciales. Cantidades importantes de estos ácidos grasos se encuentran presentes en las estructuras del sistema nervioso. Algunos de los más importantes son el ARA y el DHA. El DHA se encuentra en altas concentraciones en el sistema nervioso, desde el tercer trimestre del embarazo y principalmente los dos primeros años de vida.

Les hemos llamado neuronutrientes, porque pueden actuar como factores de crecimiento en el sistema nervioso. Por ejemplo, cuando se consumen cantidades adecuadas de DHA, estos ácidos grasos se incorporan en el sistema nervioso, cerebral y visual de los niños, formando parte de las membranas de sus neuronas, lo que contribuye a que las señales nerviosas sean más eficientes.

Diversos estudios han comprobado que el consumo de DHA en la dieta, ya sea por medio de lactancia materna o con fórmulas infantiles suplementadas con DHA, es esencial para el desarrollo infantil, ya que contribuye al desarrollo cognitivo y visual de los niños.Por ejemplo, se han realizado estudios en dónde se ha observado que a los nueve meses de edad, los lactantes que han recibido fórmulas infantiles con los niveles de DHA de 0.36% y de ARA de 0.72% son capaces de resolver problemas como encontrar objetos escondidos bajo una frazada; esta conducta de encontrar el objeto representa el inicio de las funciones ejecutivas como la memoria, la atención y enfocar un objetivo sin distraerse.

Para que el neurodesarrollo sea óptimo, esto debe suceder principalmente durante el periodo crítico de desarrollo, es decir, durante los primeros cinco años de vida.

Otro nutriente importante para en neurodesarrollo es el ácido fólico, que sirve para el cierre adecuado del tubo neural alrededor de la semana 22 de gestación.

El hierro también tiene una función primordial en el desarrollo del sistema nervioso, ya que se ha demostrado que su deficiencia causa alteraciones en la formación de la mielina, por lo tanto se presenta disminución en la producción de los impulsos nerviosos entre neuronas, alteraciones en el sistema de defensa o inmunológico contra diversas enfermedades, anemia, así como alteraciones en el desarrollo cognitivo, como en la memoria y la atención, y alteraciones visuales.La deficiencia de hierro es de los problemas nutricionales infantiles más comunes.

La colina, es otro nutriente esencial para el desarrollo infantil, ya que forma parte de la estructura de las membranas de todas las células del cuerpo, ayuda a la transmisión de señales entre células y por lo tanto al desarrollo mental adecuado.

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