¿Qué es la consulta prenatal y por qué es tan importante?

La consulta prenatal es la primera consulta que debes tener con el pediatra de tu bebé antes de nacer. Se lleva a cabo de preferencia 2 a 3 meses antes del nacimiento. Esta consulta es importante porque sirve para orientarte acerca de los aspectos más importantes que debes tomar en cuenta durante tu embarazo para que tu bebé se desarrolle de una manera adecuada.

¿CÓMO DEBO DE ESCOGER AL PEDIATRA DE MI BEBÉ?

El pediatra de tu bebé es fundamental para orientarte acerca de los principales aspectos de crecimiento, desarrollo y salud de tu bebé. Es por ello que es muy importante que lo conozcas antes de que nazca tu bebé y puedas conversar acerca de forma de trabajo, de sus deseos como padres, de sus necesidades y entonces en base a que se conozcan, ustedes decidan si se adaptan a sus necesidades.

¿QUÉ PUEDO ESPERAR EN MI PRIMER CONSULTA PRENATAL?

En esta consulta se pueden detectar factores de protección y riesgo que influyen en el desarrollo adecuado de tu bebé desde antes de nacer, como por ejemplo el tipo de alimentos que debes incluir en tu dieta para el crecimiento y desarrollo adecuado de tu bebé antes de nacer, la actividad física y algunos factores que debes evitar.

En esta consulta también se describen los procedimientos que se llevarán a cabo por parte del pediatra al recibir a tu bebé y puedes despejar todas tus dudas en relación a los cuidados que debes tener en el momento del nacimiento y en los primeros días de vida de tu bebé, además de cómo debes prepararte para acudir al hospital.

¿A LOS CUANTOS DÍAS DE NACIDO EL PEDIATRA DEBE DE VER A MI BEBÉ?

La primer consulta debe ser a los 7 días de vida, ya que durante la primer semana es un periodo de transición en donde los bebés se adaptan a su nuevo mundo, y se necesita observar que todo vaya bien con su respiración, su corazón, su alimentación y su estado de salud en general.

NEURONUTRICIÓN: ALIMENTACIÓN PARA EL CEREBRO

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Existen diversos factores que afectan el neurodesarrollo desde antes de nacer. Estos pueden ser biológicos y ambientales, como la información genética, la nutrición pre y postnatal, y la estimulación. El periodo crítico para que se lleve a cabo un crecimiento y desarrollo adecuado es durante los primeros cinco años de vida.

Los estudios científicos han comprobado que la nutrición deficiente y la estimulación inadecuada o negativa durante esta etapa, traen consecuencias a corto y largo plazo como: retrasos en el desarrollo psicomotor, cognitivo y emocional, alteraciones en el sistema inmunológico, así como en el crecimiento físico. Por lo tanto la nutrición y estimulación adecuada son factores indispensables para el desarrollo en la infancia.

¿Cuáles son los nutrientes necesarios para un neurodesarrollo adecuado (neuronutrientes)?

Los nutrientes más importantes para el crecimiento y desarrollo del sistema nervioso durante los primeros cinco años son: las proteínas, hierro, zinc, selenio, yodo, ácido fólico, vitamina A, colina y los ácidos grasos de cadena larga, como el ácido docosahexaenoico (DHA, por sus siglas en inglés) y ácido araquidónico (ARA, por sus siglas en inglés) o también llamados omega 3 y omega 6.

El sistema nervioso y el cerebro del ser humano están compuestos en un 50 a 60% aproximadamente por grasas o lípidos, los cuales forman parte de las membranas de las células nerviosas y de la mielina, la capa que cubre las neuronas. Algunas grasas son producidas por nuestro organismo, pero existen otras que no las podemos sintetizar y que debemos consumirlas en las dieta, como los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, por eso se les ha llamado ácidos grasos esenciales. Cantidades importantes de estos ácidos grasos se encuentran presentes en las estructuras del sistema nervioso. Algunos de los más importantes son el ARA y el DHA. El DHA se encuentra en altas concentraciones en el sistema nervioso, desde el tercer trimestre del embarazo y principalmente los dos primeros años de vida.

Les hemos llamado neuronutrientes, porque pueden actuar como factores de crecimiento en el sistema nervioso. Por ejemplo, cuando se consumen cantidades adecuadas de DHA, estos ácidos grasos se incorporan en el sistema nervioso, cerebral y visual de los niños, formando parte de las membranas de sus neuronas, lo que contribuye a que las señales nerviosas sean más eficientes.

Diversos estudios han comprobado que el consumo de DHA en la dieta, ya sea por medio de lactancia materna o con fórmulas infantiles suplementadas con DHA, es esencial para el desarrollo infantil, ya que contribuye al desarrollo cognitivo y visual de los niños.Por ejemplo, se han realizado estudios en dónde se ha observado que a los nueve meses de edad, los lactantes que han recibido fórmulas infantiles con los niveles de DHA de 0.36% y de ARA de 0.72% son capaces de resolver problemas como encontrar objetos escondidos bajo una frazada; esta conducta de encontrar el objeto representa el inicio de las funciones ejecutivas como la memoria, la atención y enfocar un objetivo sin distraerse.

Para que el neurodesarrollo sea óptimo, esto debe suceder principalmente durante el periodo crítico de desarrollo, es decir, durante los primeros cinco años de vida.

Otro nutriente importante para en neurodesarrollo es el ácido fólico, que sirve para el cierre adecuado del tubo neural alrededor de la semana 22 de gestación.

El hierro también tiene una función primordial en el desarrollo del sistema nervioso, ya que se ha demostrado que su deficiencia causa alteraciones en la formación de la mielina, por lo tanto se presenta disminución en la producción de los impulsos nerviosos entre neuronas, alteraciones en el sistema de defensa o inmunológico contra diversas enfermedades, anemia, así como alteraciones en el desarrollo cognitivo, como en la memoria y la atención, y alteraciones visuales.La deficiencia de hierro es de los problemas nutricionales infantiles más comunes.

La colina, es otro nutriente esencial para el desarrollo infantil, ya que forma parte de la estructura de las membranas de todas las células del cuerpo, ayuda a la transmisión de señales entre células y por lo tanto al desarrollo mental adecuado.

¿Qué es el neurodesarrollo?

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¡Un nuevo ser ha llegado a tu familia! Desde el momento que tomes en tus brazos a tu hijo experimentarás emociones que jamás te habías imaginado: alegría, asombro y admiración, pero a veces también confusión y miedo, ya que a cada paso te preguntarás si eres capaz de cubrir todas las necesidades de tu pequeño hijo. Durante varios meses tu bebé se ha desarrollado dentro del útero, esperando el momento de salir al mundo, y cuenta con todo el potencial para adquirir nuevas habilidades, es decir, de desarrollarse.

El desarrollo infantil, es un proceso continuo y ordenado, en el que cada niño lleva un ritmo determinado. Desde el nacimiento, tu hijo tiene todas las posibilidades para alcanzar un desarrollo adecuado. La relación entre la herencia genética y la interacción con el ambiente, hace que tu hijo sea un ser único y especial.

Estamos seguros que como madre o padre, esperas con ilusión que tu hijo domine nuevas habilidades en su desarrollo conforme crece, como: levantar la cabeza, alcanzar objetos, sentarse o gatear. Con cada habilidad adquirida, tu hijo domina su cuerpo y el ambiente de una nueva forma; por ejemplo, sentarse por sí mismo da a tu hijo una perspectiva diferente del mundo, comparada a la que experimentaba cuando pasaba la mayoría del tiempo acostado, y cuando empieza a moverse por sí mismo, las oportunidades para explorar son infinitas

Esperamos que estas guías de neurodesarrollo te sirvan de herramienta para crear un ambiente en el cual tu hijo pueda desarrollarse plenamente: física, mental, social y emocionalmente.

¿Cómo se forma el sistema nervioso de tu bebé?

El cerebro y el sistema nervioso se forman a partir de un grupo de células que se colocan de manera linear a lo largo de la espalda de tu bebé alrededor de la tercera semana de gestación. Estas células forman un cilindro llamado “tubo neural”, que se divide en dos partes: la superior que forma el cerebro de tu hijo, y la inferior que forma la médula espinal.

Estas células nerviosas son llamadas neuronas y se multiplican rápidamente. Están formadas por un núcleo, ramificaciones llamadas dendritas y una ramificación más grande llamada axón, que sirve para mandar los impulsos nerviosos eléctricos hacia otra célula nerviosa.

Las neuronas crecen de una manera muy compleja, y existen muchos factores que pueden afectar su crecimiento. Tu bebé tiene aproximadamente 200 billones de neuronas al nacimiento, pero durante el desarrollo algunas neuronas mueren, como un proceso normal programado genéticamente y las neuronas restantes hacen nuevas conexiones con otras neuronas.

¿Qué es el neurodesarrollo?

El Neurodesarrollo es una ciencia que estudia la evolución del sistema nervioso, desde las conductas y habilidades que tenemos al nacimiento que la mayoría son reflejas, hasta las conductas más complejas como: memoria, percepción, lenguaje, atención, y sus alteraciones.

¿Es lo mismo crecimiento que neurodesarrollo?

El crecimiento infantil es el proceso mediante el cual tu hijo adquiere un incremento en el tamaño y volumen de su cuerpo. El crecimiento puede ser evaluado al medir el peso y la talla de tu hijo. El neurodesarrollo en cambio, es un proceso continuo mediante el cual tu hijo adquiere habilidades gradualmente más complejas, que le permiten una mejor interacción con las personas, los objetos y las situaciones de su medio ambiente.4 Existen escalas para evaluar el neurodesarrollo.

¿Cómo aprende tu bebé?

Cada fase de desarrollo depende de la forma en que las células del cerebro y del sistema nervioso de tu bebé llamadas neuronas, se unan o conecten como una red con otras neuronas. Cada neurona se puede conectar con muchas otras neuronas, cada conexión es llamada sinapsis. Cuando aprendemos algo, se hacen conexiones nuevas entre neuronas. Cuando tu bebé juega, observa sus manos, te escucha o prueba un alimento, es una nueva experiencia de aprendizaje y por lo tanto una nueva sinapsis. Si se repite el estímulo o se realiza varias veces la misma actividad, se refuerzan las conexiones entre las neuronas y entonces se adquiere una habilidad para realizar una actividad, la cual se perfecciona con la práctica.

Poco a poco el sistema nervioso de tu bebé va madurando y sus neuronas se van cubriendo de una capa de mielina, formada de proteínas y grasas. La mielina sirve para transmitir más rápido los impulsos nerviosos entre las neuronas. Al nacimiento muchas neuronas no están recubiertas de mielina, es por eso que tu bebé no tiene movimientos coordinados y precisos, pero principalmente durante los primeros cinco años de vida se cubren de mielina la mayoría de las neuronas, y otras lo hacen hasta la adolescencia.

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¿Cómo puedes estimular el neurodesarrollo de tu hijo?

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Tu hijo no sólo depende de ti en lo que se refiere a alimentarlo, protegerlo y cuidarlo para que crezca físicamente, sino que también necesita tener un neurodesarrollo adecuado, para que sea un individuo sano y maduro.

La tarea como padre consiste en aceptar y fomentar los cambios y adquisición de nuevas habilidades. Tu hijo aprenderá mejor si se siente seguro, tranquilo y amado, y si se le presenta la información y las oportunidades de explorar el medio que lo rodea de una forma adecuada.4,5 Durante la infancia, muchas habilidades se adquieren mejor jugando, sobre todo cuando lo hacen con sus padres y amigos y familiares. Alguna otra información la aprende a través de nuevas experiencias, lugares, actividades y personas. También se pueden adquirir otras habilidades a través de los libros, cuentos, poemas, relatos y canciones, o por medio de la observación directa.

Es por esto importante que ofrezcas las oportunidades adecuadas que necesita para aprender, dándole la libertad que lo haga a su modo. Si disfrutas descubriendo y aprendiendo cosas nuevas con tu hijo, se dará cuenta que adquirir una habilidad nueva, no solamente es una manera de complacerte, sino también es una vía de satisfacción personal.

Aquí encontrarás diversas actividades fáciles y divertidas, que puedes realizar con tu hijo para promover varios aspectos del desarrollo, y crear un ambiente estimulante y adecuado, que le permita desarrollarse en todas las áreas.2,4,6,20

Recién nacido a 1 mes.

Área Motora:

  • Cuando esté despierto, coloca a tu bebé en posición boca abajo por unos minutos, vigilándolo siempre; agita una sonaja a cada uno de los lados de su cabeza. El estimulo auditivo provocará que levante su cabeza para buscar el sonido y esto le ayudará poco a poco a tener más fuerza en su cuello para sostener la cabeza.

Sensorial:

  • Coloca tu rostro cerca de su cara (20 cm.) para que pueda enfocarte.
  • Realiza sonidos con una sonaja o pequeña campana en la línea media y a cada uno de los lados.
  • Realiza un masaje suave en todo su cuerpo, que incluya: cabeza, cara, espalda, pecho, abdomen, glúteos, brazos y piernas, solamente debes cuidar no tocar o presionar sus articulaciones (codos, rodillas, muñecas, tobillos) de preferencia después del baño. Para facilitar el masaje, puedes usar crema para bebé y realizar presiones suaves varias veces partiendo desde el centro de su cuerpo hacia los lados.

Área Social-Emocional:

  • Abrázalo y acarícialo constantemente, necesita sentir tu presencia.

Área de la Comunicación:

  • Háblale constantemente para reconozca tu voz.
  • Cántale suavemente para arrullarlo.

2 a 3 meses

Área Motora:

  • Muéstrale objetos y juguetes de diferentes colores, formas y tamaños.
  • Realiza movimientos suaves con sus piernas como “bicicletas”.
  • Mueve sus brazos y piernas, alternándolos.
  • Mécelo suavemente entre dos personas, acostado boca arriba sobre una sábana o en una hamaca.
  • Cuando esté despierto, coloca a tu bebé en posición boca abajo por unos minutos, vigilándolo siempre; agita una sonaja a cada uno de los lados de su cabeza. El estimulo auditivo provocará que levante su cabeza para buscar el sonido y esto le ayudará poco a poco a tener más fuerza en su cuello para sostener la cabeza.

Sensorial:

  • Coloca móviles de preferencia de un solo objeto con colores llamativos (rojo, amarillo, azul) en su cuna.
  • Coloca tu rostro cerca a 20 cm de su vista para que pueda enfocarte.
  • Enséñale juguetes o figuras de colores contrastantes como blanco y negro, rojo o amarillo, a 20 o 30 cm. de distancia de su cara y muévelos hacia un lado y otro de la línea media.
  • Realiza sonidos con una sonaja o pequeña campana en la línea media y a cada uno de los lados.
  • Muéstrale su propia imagen en un espejo. Para el final de los tres meses, es probable que responda con una sonrisa al mirarse.
  • Realiza masajes en su abdomen para facilitar su bienestar digestivo, disminuir los cólicos y aumentar sus movimientos intestinales. Asegúrate de realizar movimientos circulares en dirección a las manecillas del reloj.
  • Permite que se lleve sus manos a la boca para chuparse y tocarse la cara. Esto le ayuda a reconocerse. No lo inmovilices con guantes o envolviéndolo con cobijas o frazadas.
  • Acerca objetos para que intente tomarlos con sus manos (muñecos de plástico y sonajas).

Área Social-Emocional:

  • Abrázalo, acarícialo y bésalo. Eso lo hace sentirse seguro y amado.
  • Aprende a observar cuando tu hijo se siente molesto o contento y se sensible ante sus cambios.
  • Sonríele constantemente.
  • Cuando llore, atiende a sus llamados.

Área de la Comunicación:

  • Cántale mientras lo bañas, lo vistes o van de paseo.
  • Escuchen música suave.
  • Háblale frecuentemente mientras está despierto y espera a que realice sonidos para contestarte.
  • Nómbrale las partes de su cuerpo mientras lo bañas.
  • Llámalo por su nombre.

4 a 7 meses

Área Motora:

  • A partir de los tres meses, promueve que tu hijo empiece a rodar de boca arriba a boca abajo, enseñándole el movimiento. Puedes rodarlo suavemente con una pequeña cobija o frazada.
  • Después de que aprenda a rodarse o a partir de los seis meses, coloca a tu hijo en el centro de un salvavidas de plástico, en posición sentado y muévelo hacia los lados y hacia atrás para que empiece a equilibrarse en posición sentado.
  • Dale objetos en las manos para que los manipule, apriete y agite.
  • Colócalo boca arriba y estimúlelo con un juguete para que gire su cuerpo de un lado a otro.
  • Ofrece un objeto llamativo arriba y enfrente de la cabeza de tu hijo para que intente alcanzarlo.

Área Cognitiva:

  • Cuando tu hijo se encuentre sentado, ofrécele juguetes de distintos colores para que los explore.
  • Permítele llevarse a la boca objetos como sonajas, asegurándose que no sean peligrosos.
  • Esconde un juguete que le llame la atención a tu hijo debajo de alguna frazada y descúbrelo después. Esto hace que tu hijo se dé cuenta de que los objetos permanecen aunque no los veamos.
  • Coloca a tu hijo frente al espejo y muéstrele su imagen.

Área Social-Emocional:

  • Baila con tu hijo.
  • Abrázalo, acarícialo y bésalo. Eso lo hace sentirse seguro y amado.
  • Paséalo por el parque o jardín para que disfrute de diversos estímulos.
  • Juega a las escondidas, coloca tus manos en tu rostro y pregúntale: “¿Dónde está mamá?, y   descúbrete diciendo: “Aquí está”.
  • Reconoce cada uno de sus logros.
  • Exprésale tus sentimientos diciendo: “Te quiero mucho”, “Eres muy importante para mí”, y acompañe cada una de estas expresiones con caricias y abrazos.

Área de la Comunicación:

  • Lee cuentos, poemas, canciones para niños.
  • Cuando le hables, trata de realizar gestos para que tu hijo aprenda a distinguir los estados de ánimo.
  • Repite los sonidos que tu hijo hace.
  • Dile el nombre de objetos de uso cotidiano, personas y animales.
  • Proporciona diversos juguetes con tonos musicales, ruidos de asociación (el gato hace “miau”, el perro hace “guau”, él borrego hace, “bee”).
  • Susúrrale los sonidos que emite.
  • Dile en donde están y qué objetos le rodean. Usa palabras claras.

8 a 11 meses

Área Motora:

  • Revisa que el ambiente dónde tu hijo se encuentra sea estimulante y seguro, para que pueda tener la libertad de explorar.
  • Estimula el arrastre y gateo de tu hijo en el piso, estando cerca de él. Puedes colocar algún juguete llamativo para que trate de alcanzarlo gateando.
  • En cuatro puntos, llévalo hacia atrás y hacia delante, sostenido del tórax.
  • Forma túneles con alguna pequeña cobija o mantel encima de una silla para que tu hijo se interese por gatear.
  • Coloca obstáculos como toallas enrolladas, almohadas o cuñas para que se desplace gateando sobre de ellos.
  • Ofrece juguetes blandos, bloques y recipientes para que trate de meter y sacar objetos, así como apilarlos.
  • Permítele beber de una taza aunque derrame.

Área Cognitiva:

  • Juega con tu hijo a esconder tu cara detrás de una sábana o toalla. Después también puedes con una frazada suave tapar su cara y destaparla preguntando “¿Dónde está mi bebé?”.
  • Enséñale a decir adiós con la mano.
  • Muéstrale figuras en un libro y diles por su nombre.
  • Proporciónale objetos que pueda meter uno en otro.
  • Enséñale a aplaudir o a obedecer órdenes acompañadas de gestos como: ven, dame.

Área Social-Emocional:

  • Realiza juegos con las manos de tu hijo, como contarle sus dedos con canciones o cuentos.
  • Aprende a observar cuando tu hijo se siente molesto o contento y se sensible ante sus cambios.
  • Abrázalo, acarícialo y bésalo. Eso lo hace sentirse seguro y amado.
  • Promueve el juego y contacto con niños de su edad.

Área de la Comunicación:

  • Habla con tu hijo con las palabras pronunciadas correctamente.
  • Lee cuentos, trabalenguas, poemas.
  • Entona canciones o rimas que le permitan imitar y expresar acciones.
  • Durante el baño, nombra las partes de su cuerpo y señalas.
  • Dile los nombres de alimentos y el sabor que tienen.
  • Háblale por su nombre.

 12 meses

 Área Motora:

  • Promueve la marcha ayudando a tu hijo a dar pasos sosteniéndolo de las dos manos.
  • Coloque a tu hijo cerca de muebles para que intente pararse deteniéndose de ellos.
  • Proporciónale objetos de uso común como tazas de plástico, vasos, platos, recipientes para que los manipule.
  • Dale objetos que pueda apilar, sacar y meter.
  • Coloca juguetes en diferentes partes de la habitación para que trate de alcanzarlos.
  • Deja que tu hijo manipule los libros o revistas.
  • Permite que tome alimentos con la mano.
  • Enséñale a hacer garabatos con crayones.

Área Cognitiva:

  • Dale órdenes sencillas para que las realice como: dame el carrito, pásame la pelota, el patito.
  • Realiza movimientos con la cabeza diciendo “no” y “sí”.
  • Nombra objetos comunes (leche, agua, ropa o juguetes) y después pídele que los señale.

Área Social-Emocional:

  • Proporciona a tu hijo juguetes como: bloques, cubos, cajas y recipientes de diferentes formas y tamaños.
  • Siéntalo en el piso y jueguen con una pelota.
  • Cuando haga alguna gracia apláudele y felicítalo.
  • Describe los estados de ánimo que experimenta.

Área de la Comunicación:

  • Motiva a seguir el ritmo de la música con movimientos de manos y pies.
  • Realiza expresiones y sonidos frente a un espejo con tu hijo.
  • Entonen canciones que le permitan expresar mímicas sencillas como: “tengo manita”, “pon pon, tata”.
  • Nárrale cuentos sencillos.
  • Invítalo a decir palabras de dos sílabas como mamá y papá.
  • Permítele que diga una palabra o sonidos para expresar lo que desea como: pan, agua, etcétera.
  • Repite las palabras que tu hijo pronuncia.

¿QUÉ ES LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA?

Por la Dra. Claudia Adriana Hurtado Ochoterena

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La Estimulación Temprana son una serie de actividades y técnicas que se ofrecen al niño desde su nacimiento, para proveerle la mayor cantidad posible de oportunidades de interacción efectiva y adecuada con su medio, con el fin de estimular todas las áreas del desarrollo.

La estimulación temprana debe ser adecuada y debe incluir todo aquello que es indispensable para el desarrollo del niño, estimulando todas las áreas del desarrollo humano: motriz, cognitiva, de comunicación y social, así como lo afectivo, la formación de hábitos y la organización de la conducta.

Se ha comprobado que el Desarrollo del Cerebro del niño depende de dos factores muy importantes: lo biológico (genético) y los estímulos ambientales. La Estimulación Temprana favorece las capacidades del desarrollo del niño. Dentro de algunos de sus beneficios se encuentran:

  • Propicia la salud física de los niños.
  • Favorece el desarrollo de funciones mentales como: memoria, imaginación, atención, lenguaje, creatividad.
  • Estimula el desarrollo de la percepción desde distintas áreas: visual, auditiva, táctil, motriz.
  • Contribuye a la socialización, ya que propicia la confianza, seguridad, autonomía.
  • Favorece relaciones afectivas, el vínculo sano entre padres e hijos, lo cual se traduce a largo plazo, en adultos felices y autosuficientes.

Los niños pueden recibir Estimulación Temprana desde su nacimiento cuando están en casa, incluso desde antes de nacer a través de su madre, con el uso de algunas técnicas de estimulación prenatal para relajación y fortalecimiento del vínculo materno. En el caso de acudir a algún centro o clínica de desarrollo para dar Estimulación temprana, se considera que lo ideal es que inicie después del primer mes de vida.

Un profesional capacitado es aquel que debe impartir la estimulación temprana, ya que está entrenado y preparado, para tal función. Este profesional debe dominar las particularidades del desarrollo infantil, las condiciones del proceso de enseñanza-aprendizaje, las implicaciones en el niño y la niña, las expectativas sociales y su propia condición y sabe utilizar los medios para ejercer esta estimulación y cómo evaluar al niño en cada etapa de su desarrollo.

Es muy importante involucrar a los padres en el proceso de estimulación temprana de sus hijos, y aunque el programa de estimulación haya sido diseñado para su ejecución en un centro infantil, se deben contemplar actividades que los padres realicen en el hogar, para hacerlos sentir partícipes de los logros que van alcanzando sus menores.

Los aspectos generales del contenido de los programas de estimulación temprana están en estrecha relación con lo que ha de ser esperable en cada momento del desarrollo, y han de partir de sus determinantes, no pudiendo consistir en una simple relación de áreas o dimensiones a estimular.

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